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viernes, 6 de septiembre de 2013

Efermedades

Son muchas las Enfermedades Infecciosas que suelen afectar a la especie equina. Algunas de ellas pueden ser prevenidas con la inmunización activa a través de vacunas virales o bacterinas, o bien en forma pasiva mediante anticuerpos calostrales o sueros hiperinmunes. Otras, una vez declaradas, pueden tratarse con medicación antibiótica, sueros específicos o en forma sintomática. Algunas entidades son de pronóstico muy grave y no permiten la posibilidad de efectuar un tratamiento curativo, sea porque el agente microbiano provoca lesiones irreversibles en el huésped o porque éste actúa como reservorio de la enfermedad y la propague dentro de la población equina de por vida. Los caballos están sujetos a una variedad de enfermedades y condiciones. Entre las más comunes son las enfermedades que se transmiten por la picadura de garrapatas y mosquitos. Las enfermedades que son causadas por bacterias son comunes en los caballos y existen otras dolencias frecuentemente vistas que son provocadas por virus. Las enfermedades de los caballos cuentan con numerosos síntomas, que van desde efectos secundarios tan mundanos como la diarrea a los síntomas más graves, como la pérdida de control muscular.

Unas de las principales enfermedades equinas son: Los cólicos y la Anemia.


Cólicos


El cólico equino corresponde a un dolor agudo, acompañado de predominio vagal que causa espasmos desde el estómago a las últimas porciones intestinales. Es una urgencia veterinaria, que si no es atendida, puede terminar con la muerte del paciente:
El cólico es más bien un síndrome que un diagnóstico, y abarca todas las causas de dolor abdominal, relacionadas con el tracto digestivo o no.
Síntomas:




Reflejo de Flehmen
  • Intranquilidad.
  • Aumento de sudoración.
  • Escarbar el suelo.
  • Estiramientos.
  • Intentos frecuentes de orinar.
  • Mirarse los flancos girando la cabeza para ver el estómago y/o los cuartos traseros.
  • Repetir el reflejo de Flehmen.
  • Morder/arañar el estómago.
  • Pasearse.
  • Tumbarse y levantarse repetidamente.                         
  • Rodar.
  • Gemir.
  • Anorexia.
  • Estreñimiento.
  • Taquicardia.
Prevención de los cólicos:
  • Restringiendo el acceso a carbohidratos simples.
  • Proporcionando la ración de comida y agua bebida limpios.
  • Previniendo la ingesta de arena usando comederos elevados.

      
    Caballos en box
  • Con un horario de alimentación regular.
  • Con desparasitaciones periódicas.
  • Con un cuidado dental adecuado.
  • Evitando cambios bruscos de dieta cuantitativos y cualitativos.
  • Previniendo las insolaciones.
  • Utilizando técnicas de manejo para retrasar la velocidad de consumo, en aquellos caballos que devoran su ración con rapidez.
  • Evitando el confinamiento en establos o box.
El ideal es que un caballo disponga de 18 horas al día para pastar, como en la naturaleza, aunque muchas veces es difícil de conseguir en caballos de competición, aquellos que son embarcados, o si tienen acceso a pastos exuberantes y por ello riesgo de laminitis.

Caballos pastando

Anemia


La Anemia Infecciosa Equina, una enfermedad que afecta a todos los miembros de la familia de los équidos, incluidos por su puesto los caballos. Es muy importante conocer de esta enfermedad, la cual se trata de una infección que afectará al animal enfermo por toda su vida, con una capacidad de transmisión considerablemente alta, y que conduce a la muerte del animal ya sea por la misma enfermedad (producto de un cuadro agudo) o por la vía de la eutanasia.
La anemia implica una disminución considerable en la cantidad de los glóbulos rojos (eritrocitos) y/o en la hemoglobina, lo que conlleva a una disminución del oxigeno que llega a los músculos y a los órganos y causa un deterioro rápido y general del cuerpo. Cuando se dice infecciosa se está haciendo referencia a que esta enfermedad es adquirida por causa de un agente patógeno ajeno al organismo que ingresa al cuerpo y desata la enfermedad (en este caso se trata de un virus). De igual manera, implica que un animal enfermo puede transmitir esta enfermedad a uno sano si se cumplen los vectores apropiados para que el patógeno ingrese al organismo sano.

Prevención:

  • No existe ninguna vacuna ni tratamiento etiológico eficaz; la aplicación de antianémicos, alimentación adecuada y un cuidado exquisito pueden espaciar las recidivas, pero el animal sigue expuesto a padecerlas y es un portador permanente. Por tanto, está contraindicado, especialmente en áreas no enzoóticas.
  • Se combate mediante medidas higiénico-sanitarias preventivas, como evitar la exposición a los vectores y proteger de éstos a los animales; desinfección cuidadosa del material quirúrgico y los arreos; y limitación, previo diagnóstico, del comercio y el movimiento de équidos.
  • En caso de brotes se deben aplicar medidas enérgicas de erradicación, con sacrificio inmediato y destrucción sanitaria de enfermos, sospechosos, camas y estiércoles, desinfección y desinsectación; secuestro, empadronamiento e inmovilización; y vigilancia periférica con diagnóstico sistemático por inmunodifusión, complementados con medidas preventivas como las descritas. Es la única solución eficaz, y tanto más cuanto los animales infectados no sirven ni para trabajo ni para reproducción. etc.


Recomendaciones:
  • Solicite a su veterinario de confianza que realice las pruebas de anemia infecciosa equina al menos 2 veces al año.
  • No compre un animal sin un certificado de anemia infecciosa equina al día (no mayor a 120 días). Esto es responsabilidad del dueño actual del animal y usted está en su derecho de solicitarlo.
  • Solicite un certificado de anemia infecciosa equina cada vez que vaya a cruzar a uno de sus animales y asegúrese de que el certificado no tenga más de 120 días de haberse realizado.
  • Si llega a enterarse de un animal que estando enfermo de anemia infecciosa equina no haya sido notificado al Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA), ¡denúncielo! Es su obligación de acuerdo a la ley. Puede contactar a SENASA al teléfono 2260-8300 o al apartado 3- 3006 Cenada.
  • Verifique que al rededor de su caballeriza no haya basura, pantanos ni otros medios que puedan colaborar a la proliferación de tábanos, mosquitos u otros insectos que se alimenten de sangre.
  • Procure que los animales cuenten con sus propios aperos y arreos y que no se utilice un mismo bocado para diferentes animales, en especial si no se está realizando ningún tipo de desinfección del mismo luego de su uso.
  • Procure que cada animal cuente con su propio bebedero. Evite el uso de bebederos compartidos.
  • Procure que, si el montador usa espuelas, cuente con un par de espuelas específicas para cada animal. Evite el uso de un mismo par de espuelas para diferentes animales, pues si el animal llega a sangrar la sangre que entre en contacto con las espuelas podría venir a transmitir una infección (sea de anemia infecciosa equina o de otra enfermedad).

Virus de la
Anemia Infecciosa